Soy de Bretaña. Esta región, que está en el oeste de Francia, es una región llena de historia. Podemos decir primero que ésta es perpetuamente imaginada como una región muy independiente y que se reclama como tal frente a Francia, tal como el país vasco. Podemos añadir, ahora, que no es la verdad entera. En efecto, los que quieren obtener la independencia de Bretaña, no son numerosos. A veces, podemos leer, en los muros de ciudades, cosas como “BZH libre”, la palabra BZH significando Breizh, que significa “Bretaña” en nuestro idioma. Pero son pocos los que quieren ser une país destacado de Francia porque los otros no tienen un sentimiento regional y saben, además, que ser independiente sería un error para la sobrevida de nuestro territorio, porque, siendo realistas, sabemos que nuestra región no podría sobrevivir sin la riqueza del país actual.
Además, tenemos que restablecer clichés tal como los que resumen esta región a la bebida. No podemos negar que tenemos una reputación de “alcohólicos” en Bretaña porque, según numerosos sondajes, somos la primera región en terma de alcoholismo. Siendo de Rennes, que es la capital de Bretaña, puedo afirmar que, en efecto, bebemos muchísimo. En esta ciudad, hay muchos estudiantes, y por eso, la vida estudiante no amelara los resultados de estos sondajes. Por eso, puedo afirmar que es una región, como ciertas otras, en que bebemos abundantemente. Sin embargo, tengo que decir a todos que el tiempo no es el que los meteorologuitas afirman que es. En efecto, cuando miramos la meteorología, dicen constantemente que llueve en Bretaña, lo que es falso. Cuando llego por la primera vez en el sur et que digo que era de Bretaña, me dicen que esta región conoce solamente la bebida y la llueva. No podemos negar que conocemos mucho la bebida en nuestra región porque hace parte de nuestra historia. Sin embargo, hay que restablecer la verdad a propósito del tiempo que es para todos una catástrofe. Efectivamente, al oeste de Bretaña, es raro, por ejemplo en hibierno, que los habitantes vean el sol y llueve allá casi toda la estación hibernal. Pero, viviendo en Rennes, que es la capital de esta región, puedo afirmar que no es el caso en la Bretaña entera. ¡Nosotros vivimos en una región que conoce el sol! ¡Sí!
Pero el más interesante ahora hablando de Bretaña es la nueva legislación que va a ocurrir a propósito de las regiones franceses. En efecto, nuestro presidente ha decidido de formar un comité Balladur que, como lo explica su apelación, es presidido por Edouard Balladur, un político francés, y que tiene como proyecto la transformación total de nuestro paisaje regional y por eso, nacional. En ese proyecto, antiguos conflictos resurgen como el de la oposición entre la capital Rennes y una otra ciudad: Nantes. Antes 1942, a saber, antes la segunda guerra mundial, Nantes y su región formaban parte de Bretaña. Las dos regiones eran una. Pero el Maréchal Pétain decidió la separación de las dos y así empiezo un conflicto entre las dos gran ciudades. Cincuenta por ciento de los habitantes de Nantes se consideran como Britanos, pero la otra parte refute tal asimilación. Con el proyecto del gobierno francés, Nantes seria incorporado a nuestra región como antes. Con esta decisión, ciertos nacionalismos resurgen, mejor: ¡ciertos regionalismos! Así, la actualidad evidencia los problemas regionales que dominen las mentalidades por siglos. Tales oposiciones aparecen en deporte como el futbol, en lo que vemos un real odio cuando se juega un match entre las dos ciudades. El deporte cumple un papel de catarsis. Pero no será suficiente en el futuro porque tales proyectos nacionales repiten los antiguos odios a la manera de los Capuleto y Montague.
M. H.